Cavernomas

Causas

Los cavernomas son lesiones vasculares, no son tumores, sino anomalías de los vasos sanguíneos.  A veces pueden ser un hallazgo, y ser completamente asintomáticos durante toda la vida. Lo más habitual es que se presenten de forma aislada, sin ninguna causa conocida ni antecedente familiar.

Sin embargo, hasta un 20 por ciento de los pacientes presentan una forma familiar hereditaria en las cuales aparecen lesiones múltiples, es lo que se denomina cavernomatosis familiar. Para confirmar el diagnóstico hay que hacer un estudio genético.

 

Pueden aparecer cavernomas tras un tratamiento de radioterapia cerebral.

Epilepsia: convulsiones o movimientos espontáneos anormales.

Hemorragia cerebral o sangrado de la lesión, que puede producir síntomas variables según la localización de la lesión y la cantidad de sangre. Estos síntomas pueden incluir cefaleas, náuseas, debilidad o acorchamiento en un lado del cuerpo, alteraciones del lenguaje, alteraciones visuales, alteraciones del equilibrio.

Aunque no es un tumor, un cavernoma puede crecer, por pequeños sangrados hacia dentro, produciendo síntomas cada vez más intenso.

Cuando los cavernomas sangran la hemorragia puede verse en un TAC, pero el cavernoma en sí mismo se ve mal o no se ve en TAC, por eso a veces no se ve lo que hay “debajo” de una hemorragia. Con una resonancia cerebral habitualmente se puede hacer el diagnóstico, a veces también hay dudas, hasta que la sangre de la hemorragia aguda se ha reabsorbido.  A diferencia de otros tipos de lesiones vasculares, los cavernomas no se ven en  una  arteriografía, en la que se introduce un catéter por dentro de las arterias y se inyecta contraste. Ante una hemorragia, puede ser necesario hacer esta técnica, por sospecha de un aneurisma o malformación arteriovenosa, si es un cavernoma, no se verá nada en este procedimiento.

 La resonancia es la prueba definitiva para verlos, y también permite estudiar la relación de la lesión con el cerebro normal, que es muy importante para una decisión terapéutica.

La resección quirúrgica es curativa en los cavernomas. Dependiendo de su localización, y los problemas que haya dado, puede ser recomendable esta cirugía, o simplemente mantener una vigilancia. El tratamiento antiepiléptico con fármacos puede ser una buena opción para evitar las crisis, si se controlan bien y no se desea la cirugía.

 

Se recomienda operar las lesiones que dan síntomas,  las que han sangrado y las que sean accesibles con riesgo bajo. En algunos casos, en lesiones situadas en regiones complicadas del cerebro, si no se ha producido hemorragia, se puede vigilar la lesión de forma clínica o radiológica con resonancias periódicas, cada varios años (no es necesario en todos los pacientes). El riesgo de  hemorragia de la mayoría de los cavernomas no es muy alto, en torno al 1% al año, por eso a veces no se tratan, sin embargo, cuando ha sangrado más de una vez, indica que el riesgo es mayor ,y debe operarse, aunque se localice en un sitio de riesgo, como los situados en el tronco cerebral.

 

Los cavernomas son lesiones que tienen un borde muy bien delimitado del cerebro, por eso, pueden separarse, incluso de las zonas más delicadas del cerebro, conservando el tejido sano que lo rodea. Por esas características, son especialmente adecuados para realizar cirugía minimamente invasiva, que permite la máxima conservación del tejido, y una recuperación rápida, pudiendo ser dado de alta en 24-48 hs y retomar su actividad normal tras la cirugía en 2-4 semanas.

 

No se ha demostrado que otros tratamientos sean efectivos para eliminar lesiones.

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