Meningiomas

Causas

Los meningiomas son los tumores craneales benignos más frecuentes, en la mayoría de los pacientes no se conoce por qué se han originado.

 Solo en muy pocos pacientes, se trata de una enfermedad genética, en estos casos es frecuente que haya varios meningiomas. Cuando se diagnostica un solo tumor en una familia, no es necesario hacer estudios genéticos, ni hay riesgo añadido para los familiares.

Estos tumores crecen muy lentamente a partir de la duramadre, una gruesa membrana que recubre el cerebro, pegada al hueso. Están dentro del cráneo, pero se mantienen por fuera del cerebro, al que empujan poco a poco. Pueden no producir ningún síntoma durante años, pero a medida que se hacen grandes, la presión que producen puede empezar a dar síntomas.

 Entre los síntomas que pueden aparecer, el más general, es el dolor de cabeza. Hay otros más específicos, que dependen de la zona del cerebro  que se vea comprimida, pueden producir alteraciones del carácter, pérdida de fuerza o sensibilidad, alteración de la visión o crisis epilépticas entre otras muchos.

El diagnóstico de estos tumores se suele hacer realizando un TAC o una Resonancia magnética, en los que los meningiomas suelen tener un aspecto característico.

Son lesiones situadas entre el cerebro y el hueso, redondeadas, con bordes bien definidos, y que captan contraste en todo el tumor.

Aunque se puede sospechar por la imagen, el diagnóstico cierto solo se hace cuando se opera el tumor y un patólogo analiza el tejido. ,

Más del 90% de los tumores con el aspecto característico en la resonancia serán un meningioma benigno, cuando se analice. De todas formas, analizarlo tiene su importancia porque hay algunos tipos de meningiomas, y otros tumores parecidos, que pueden no ser tan benignos y crecer con más rapidez. Esto pasa con los meningiomas atípicos, y con otros tipos como el tumor fibroso solitario.

Las posibilidades cuando se diagnostica un caso son tres: solo vigilancia, realizando resonancias periódicas, para determinar si crece y a que velocidad, tratamiento con microcirugía para extirpar el tumor, o tratamiento con radiocirugía, un sistema en el que se administra una alta dosis de radiación muy delimitada en el tumor.

En algunos casos se diagnostica por casualidad un tumor pequeño, que no produce síntomas en el paciente, y apenas comprime su cerebro. En estos casos, se suele recomendar vigilarlo con resonancias periódicas y operarlo solo si se aprecia crecimiento detectable, según la edad y situación del paciente. Hay casos, especialmente tumores pequeños diagnosticados en pacientes mayores, que nunca necesitan tratamiento.

 

La cirugía puede ser curativa, y resolver definitivamente el problema cuando se consigue una extirpación completa de la lesión.  Por eso, cuando se diagnostica un meningioma que produce molestias al paciente,  o en un paciente joven, o un tumor grande, la mejor opción es operarlo. Además de extirparlo, se analiza y se confirma el tipo exacto de lesión y su posible riesgo. Si se realiza una extirpación completa del tumor y de la duramadre de la que ha nacido, lo más probable es que no vuelva a crecer nunca, y el paciente quede totalmente curado.

El objetivo de esta intervención es conseguir la eliminación del tumor sin que el paciente tenga ningún problema neurológico, y con las mínimas molestias, el menor dolor, y el menor tiempo ingresado posible.

La técnica quirúrgica y el equipamiento del quirófano son muy importantes para conseguir  las resecciones tumores completas, con el menor riesgo de lesiones neurológicas. Mediante microcirugía mínimamente invasiva se consigue que la recuperación sea más rápida, se minimizan las complicaciones, y disminuyen las molestias.  En caso de cirugía mínimamente invasiva el paciente solo requiere una noche en UCI, a veces unas horas, puede levantarse al día siguiente, y volver a su casa entre el día 2 y el 5.

Conseguir ese resultado depende de la experiencia y dedicación del equipo y de la dotación tecnológica. La intervención debe planificarse con una resonancia de alto campo, para obtener la máxima información sobre la relación del tumor con el cerebro y sus arterias y venas. En quirófano se  utiliza un navegador para llegar con precisión milimétrica a la zona del tumor, y un microscopio para separar bajo la mejor iluminación y magnificación el tumor del cerebro. El microscopio que utilizamos es un Zeiss Kinevo, el modelo más avanzado del mercado, dispone de un sistema robotizado que permite el trabajo con máxima precisión.

A la hora de decidir una operación, hay que entender que los meningiomas son muy variables en su tamaño y en la localización, un porcentaje no despreciable surge muy cerca de estructuras, nervios o arterias o venas, cuyo daño puede producir un daño al paciente. En estos casos, el riesgo de la intervención puede ser más elevado, y hay que ajustar muy bien los objetivos entre quitar el máximo tumor posible, y evitar una lesión, teniendo en cuenta que el crecimiento es muy lento.

 

 La radiocirugía es una alternativa en la que el tumor no se extirpa, se le administra una dosis de radiación en una sola sesión, y solo al tumor. La ventaja es que no hay herida, ni cicatriz, los riesgos de lesión son muy bajos, aunque no nulos. Los inconvenientes son que el tumor sigue estando, suele dejar de crecer, pero no desaparece, hay que vigilarlo durante muchos años, además no se analiza el tumor con lo que hay un pequeño riesgo de que se trate de otro tipo de tumor. Los resultados de esta técnica pueden ser excelentes, especialmente cuando se hace con la tecnología más sofisticada, como es el Gammaknife, y en tumores pequeños. Cuanto más grande es el tumor, mayor es el riesgo de que vuelva a crecer en el futuro, o de que haya complicaciones. Puede ser la mejor opción en casos de tumores pequeños en localizaciones o pacientes de muy alto riesgo.

 

Por las diferentes características de cirugía y radiocirugía, una buena opción para minimizar riesgos y controlar el crecimiento en tumores grandes, en loclaizaciones complicadas, es operar primero, extirpando la mayor parte del tumor, dejando los restos pequeños más pegados a las zonas de alto riego, y tratar estos con Gammaknife después.

 

En cualquier caso, es esencial que el tratamiento sea personalizado, adaptado al caso concreto de cada paciente, y que el paciente entienda las opciones y pueda elegir entre ellas. En el hospital Ruber internacional, disponemos de un quirófano con el mejor equipamiento, y la única unidad de Gammaknife de España, lo que nos permite ofrecer lo mejor de las dos opciones.

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