¿Existen alimentos que ayuden a evitar los tumores cerebrales?

¿Hay una dieta que mejore la respuesta de los tumores a los tratamientos o que sirva para frenar su crecimiento?

Popularmente, se ha dicho que el azúcar podría alimentar las células tumorales cerebrales y por tanto evitar los azúcares serviría para que dejaran de crecer. Cuando los pacientes llevaban a cabo esta práctica, no solo no se conseguía dicho efecto, sino que generaba un gran estrés y sentido de culpabilidad cuando se saltaban la restricción. No es que sea completamente falso, ya que en cierto modo las células tumorales sí que tienen una ventaja de crecimiento aprovechando la glucosa. Por esto vamos a analizar la situación un poco más en profundidad.

 En la actualidad se puede encontrar mucha más “cantidad” de información sobre el efecto que tienen los alimentos y ciertas dietas en los tumores cerebrales en redes sociales y medios de comunicación general, como periódicos, revistas o televisión, que en fuentes científicas y  datos médicos.

El motivo fundamental es que desde el punto de vista médico, llevar un vida sana, con una dieta mediterránea y equilibrada, se ha considerado que era suficiente para evitar enfermedades, y sobre llevar los tumores y los tratamientos asociados en caso de desarrollarlos.

Además, controlar de manera objetiva todos los alimentos que toman los pacientes y sus efectos y cambios, junto con los factores de confusión que pueden alterar las mediciones objetivas, utilizando analíticas en sangre o en orina o estudios radiológicos, es muy complicado y difícil de conseguir.

Sin embargo, sí que a día de hoy podemos confirmar que hay dos tipos de dietas que suponen una mejora en la función del sistema nervioso central y principalmente la función cerebral, y que hay indicios que indican que podrían ser beneficiosas en los tumores cerebrales.

Una de ellas es la dieta cetogénica, con bajo contenido en carbohidratos y alto en grasas, que en la actualidad se emplea en el tratamiento de epilepsia refractaria. Se ha comprobado que muchos pacientes que tienen mal control de las crisis epilépticas con la medicación, al introducir esta dieta consigue control óptimo de las crisis. Es que es difícil ser estrictos con los requerimientos dietéticos para conseguir que sea efectiva y se ha conseguido mejor adaptación a estas dietas por niños que por adultos. De manera similar la dieta Atkins propone reducir carbohidratos y aumentar grasas y proteínas.

La otra modalidad de dieta que está teniendo cada vez más datos a favor de ser beneficiosa para muchas funciones del organismo y en especial para el sistema nervioso, es el ayuno intermitente. Consiste en dejar de consumir alimentos durante 12, 16 o incluso 18 horas seguidas y realizar todo el aporte alimenticio en pocas horas durante el día. Algo que tradicionalmente parecía ser contraproducente para el buen funcionamiento neuronal, se está demostrando que es incluso reparador y aconsejable. Aunque los datos científicos demostrados que lo avalan se han realizado en modelos animales, cuando se ha medido en humanos los resultados son parecidos. Faltan aún más estudios para que tenga evidencia científica pero famosos y celebrities lo están poniendo de moda.

En la universidad de Medicina Johns Hopkins, en Baltimore, se hizo un estudio en pacientes con tumores cerebrales de alto grado, en los que se aplicaba una dieta cetogénica adaptada (para que fuera de fácil cumplimiento) y el ayuno intermitente (Strowd R y col, Neurooncology Pract. 2015), y los resultados fueron suficientemente favorables como para comenzar un ensayo clínico en el que de manera prospectiva se ha estudiado los efectos de ambas modificaciones de la dieta para ver su influencia en el tratamiento de los tumores cerebrales.

Aunque aún no se tienen resultados de este ensayo, ya que la recogida de datos ha concluido en este año 2020, todo apunta a que vamos a poder dar un consejo dietético a nuestros pacientes para ayudar a combatir estos tumores (https://clinicaltrials.gov/ct2/show/NCT02286167?term=intermittent+fasting&draw=6&rank=48).

Nuestro consejo es que una dieta equilibrada rica en proteínas y grasas no saturadas, evitando azúcares refinados principalmente, acompañada de verduras y frutas puede ser de gran ayuda si consumimos los alimentos durante un periodo de 12 o mejor aún 8 hs al día.

La gran ventaja es que no obliga a tener un control estricto de la cantidad de calorías adquiridas, ni tampoco limita muchos alimentos. Se puede conciliar con la vida social y laboral normal, haciendo mucho más llevadero y fácil de cumplir que cualquier otra dieta.

La sensación de estar haciendo una dieta que es sencilla de cumplir, que permite comer prácticamente de todo y que además puede ayudar a que funcionen mejor los tratamientos frente al tumor, según los datos que tenemos en la actualidad, es la clave para plantearse el ayuno intermitente.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies