Tumores intraventriculares

Causas

Estos tumores tienen de particular que crecen en hacia cavidades interiores del cerebro, llamadas ventrículos cerebrales, en esas cavidades se produce y circula el líquido cefalorraquídeo.

 Los tumores ventriculares son poco frecuentes, menos del 1% de las lesiones intracraneales y apenas el 10% de los tumores del SNC. Pese a lo poco frecuentes que son, hay muchos tipos diferentes que pueden aparecer, los más habituales  son quistes coloides, craneofaringiomas, astrocitomas, papilomas del plexo coroide, meningiomas y quistes dermoides.

Hay otros que no nacen dentro en los ventrículos, pero si en el borde, y pueden crecer hacia dentro, incluyen gliomas y adenomas hipofisarios.

 

Las causas por la que aparecen estos tumores no se conocen. Existen algunas patologías genéticas que tienden a desarrollar tumores en los ventrículos como la esclerosis tuberosa o la neurofibromatosis, pero representan un porcentaje muy poco relevante de los casos.

Si obstruyen la circulación del líquido cefalorraquídeo,  pueden producir síntomas por hidrocefalia, estos síntomas pueden incluir cefalea, nauseas, vómitos, alteración del nivel conciencia, inestabilidad y alteraciones visuales. En este tipo de tumores, los síntomas pueden aparecer de forma aguda o ser crónicos o incluso de manera intermitente, por lo que a veces tarda en sospecharse la causa del problema. 

Si no obstruyen la circulación, se pueden hacer muy grandes, hasta que empiezan a producir síntomas por compresión de estructuras adyacentes: pueden incluir alteraciones motoras o sensitivas, o alteración de la memoria. Según la localización del tumor pueden ser muy variados.

La mayoría son benignos y de crecimiento lento, cuando producen algún tipo de síntomas y el paciente consulta, se suele solicitar un TAC o una resonancia cerebral, en los que se identifica el tumor.

La resonancia cerebral es importante para diagnóstico del tumor, pero también para evaluar el tamaño, la vascularización, el edema, la invasión tumoral y anatomía ventricular para planificación quirúrgica. Muchas veces no se puede diferenciar el tipo exacto de tumor en la RM, aunque si sospechar si es benigno o maligno, y tener una idea de que tipo es el más probable.

El tratamiento suele ser quirúrgico ya que la cirugía permite además de tratar el tumor, confirmar el tipo de tumor y resolver la hidrocefalia (que es el acúmulo de líquido en los ventrículos) en caso de que exista.

La cirugía de los tumores ventriculares es un reto para el cirujano por encontrarse en zonas de difícil acceso rodeados de estructuras vitales. Es muy importante realizar el abordaje más apropiado, para cada caso, existiendo muchas variaciones, son uno de los tipos tumorales en los que la habilidad de manejo del microscopio y la capacidad de hacer abordajes mínimamente invasivos es más importante. Si se hace correctamente, la cantidad de cerebro que se daña para extirpar el tumor es mínima.

Con frecuencia hay que colocar un drenaje ventricular externo justo antes, durante o después de la cirugía y en algunas ocasiones se requiere implantar una válvula para drenar el líquido de forma permanente.

La recuperación puede ser más costosa que tras la cirugía de tumores cerebrales fuera de los ventrículos, porque se necesita algún día más hasta que la circulación de liquido cefalorraquídeo se restaura completamente, es frecuente tener dolor de cabeza, malestar, incluso algo de fiebre en los primeros días. Sin embargo, en los casos de tumores benignos, la recuperación puede ser completa.

 

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